viernes, 2 de julio de 2010

Niños de entre 3 y 5 años hacen una parte del camino de Santiago en Tineo.

Un total de 75 niños , de entre tres y cinco años, acompañados de seis profesoras del colegio público El Pascón, de Tineo, dieron por finalizadas las actividades que durante los últimos meses venían dedicando en sus clases al Camino de Santiago. Y nada mejor que ello que caminando por la ruta jacobea. Pertrechados como auténticos peregrinos, con sus mochilas, con una enorme ilusión y conscientemente convencidos de lo que hacía, este grupo de pequeños recorrió a pie el último kilómetro y medio del tramo del camino que desde la villa de Tineo les llevó a las puertas del Monasterio de Santa María la Real de Obona, uno de los hitos importantes del camino

Con motivo del Año Santo Jacobeo de 2010, las clases de preescolar del colegio tinetense se convirtieron en lugares activos de preparación para los futuros peregrinos. Las profesoras les explicaron con detalle qué era el Camino de Santiago, por qué se peregrinaba hacia la capital gallega de Compostela, cuáles eran los símbolos y los atributos de los peregrinos, incluso los niños confeccionaron ellos mismos unas conchas o vieras, que personalizaron con el nombre de cada uno de ellos y que llevaron como distintivo en su caminata.

A la llegada al cenobio de Obona, miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur - Galaico del Interior, con sede en Tineo, les esperaban para enseñarles las dependencias del convento, para explicarles parte de su historia y para hacerles entrega de la credencial de peregrino ,credencial que habían confeccionado especialmente para esta ocasión. A los esforzados peregrinos les entregaron también un dibujo de un peregrino medieval en el que se encontraban perfectamente señalados y explicados cada uno de los componentes de su indumentaria.

En el recorrido de este tramo del camino los niños coincidieron con peregrinos procedentes de lugares tan diversos como Canarias, Andalucía, Madrid e incluso con dos chicas que habían llegado andando nada menos que desde Polonia, hecho éste que les llamó enormemente la atención a los pequeños aunque no les quedase muy claro donde quedaba exactamente Polonia.

Los peregrinos, sorprendidos por la aparición de los pequeños, se fotografiaron junto a ellos como un recuerdo más de este día tan especial. Los peregrinos, por su parte, tuvieron la suerte de poder visitar las dependencias del monasterio, normalmente cerradas a cal y canto, e incluso,algo muy especial, estampar en sus Credenciales el sello de Santa María la Real de Obona.